Hace unos días, estuve leyendo una entrevista súper interesante al Dr. José Abadi, y me pareció oportuno compartir algunas ideas con ustedes, ya que sus palabras me llevaron a reflexionar sobre cómo vemos y experimentamos la felicidad en nuestras vidas. Para mí, la felicidad no es un destino final, ni un premio que recibimos si hacemos las cosas “bien”. Es un tránsito, un estado que creamos y recreamos constantemente en cada acción y en cada pensamiento.
Siempre he creído que la felicidad es algo que debemos buscar activamente, y no esperar pasivamente. La idea de que "algún día" seremos felices es un espejismo; en realidad, tenemos la oportunidad de construir nuestra felicidad todos los días, en cada pequeño gesto de amor hacia nosotras mismas y hacia los demás. Es un equilibrio, una armonía que surge cuando nuestras palabras, pensamientos y acciones están alineados, incluso en momentos difíciles.
Practicar la gratitud es, una de las herramientas más poderosas para encontrar bienestar. Cuando comenzamos a ver lo que tenemos en lugar de enfocarnos en lo que nos falta, sentimos una ligereza, una calma. La gratitud nos ayuda a mantenernos abiertas, a crear lazos genuinos y a dejar que la vida entre en nosotras, en lugar de mantenernos cerradas y a la defensiva. Ser agradecidas nos recuerda que cada día hay algo valioso que merece nuestra atención, y eso nos da fuerza.
La felicidad también requiere que aceptemos la adversidad como parte del camino. En ocaciones pasamos por momentos de pérdida, frustración o fracasos, y cuando intentamos evitarlos, nos estamos negando la oportunidad de crecer. La felicidad no se trata de estar siempre alegres; es aceptar que la vida es un flujo de experiencias, y que incluso lo que nos duele tiene algo que enseñarnos. Aprender a sostener esos momentos difíciles y encontrar en ellos una oportunidad de crecimiento es esencial.
A lo largo de los años, he visto que muchas veces somos nosotras mismas quienes nos impedimos ser felices. Quizás es la tendencia a compararnos con otros o la expectativa de que siempre debemos tenerlo “todo bajo control”. Cuando nos encerramos en nuestras propias preocupaciones, nos desconectamos de los demás y de nuestra capacidad para apreciar la vida tal como es. Para mí, el secreto está en reconocer estos obstáculos sin juzgarnos, entendiendo que forman parte de la experiencia humana.
Para cerrar, quiero compartir algunos consejos que me han ayudado a transitar este camino de la felicidad, y espero que también les sean de ayuda:
Practiquemos la gratitud a diario: Tomarnos un momento para reconocer tres cosas por las que estamos agradecidas. Pueden ser cosas simples o profundas, pero al reconocerlas, transformamos nuestra energía.
Aceptemos nuestras emociones sin juzgarlas: No se trata de esconder lo que sentimos, sino de permitirnos experimentar cada emoción y encontrar el aprendizaje que lleva consigo.
Construyamos relaciones auténticas: Estar rodeadas de personas con quienes realmente nos sentimos en sintonía nos brinda un espacio seguro y nos recuerda que no estamos solas en este viaje.
Busquemos momentos de silencio y reflexión: La meditación y el yoga nos ayudan a calmar la mente, escuchar el cuerpo y recordar que la paz siempre está en nuestro interior.
Celebremos cada pequeño avance: Cada paso cuenta, y en lugar de esperar la perfección, apreciemos el proceso, valorando cada momento como un paso en nuestro camino hacia una vida más plena.
La felicidad no es algo que llega de la nada, sino algo que construimos día a día, valorando nuestras experiencias, tanto las dulces como las difíciles. Es un camino donde la gratitud y la aceptación nos ayudan a vivir en mayor armonía y paz, y donde cada momento es una oportunidad para ser felices.
Sat nam!
Para leer la entrevista al Dr Abadi: https://www.lanacion.com.ar/salud/mente/felicidad-el-psiquiatra-jose-eduardo-abadi-revela-los-obstaculos-que-impiden-ser-feliz-y-explica-nid14062024/
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