El Poder de lo que Nos Decimos

Cómo Transformar Pensamientos Negativos y Crear una Nueva Realidad

Es increíble el impacto que tienen nuestras palabras, tanto en nuestra mente como en nuestro cuerpo!

Si alguna vez te detuviste a observar lo que te decís a vos misma, probablemente te habrás dado cuenta de que, a menudo, caemos en el mismo patrón: "mi vida es tan complicada", "nada me sale bien", o "todo es muy difícil". Este diálogo interno parece inofensivo, pero cuando lo repetimos constantemente, lo que hacemos es darle fuerza a esas creencias. Creamos una realidad a partir de ellas.

¿Por qué nos cuesta tanto dejar de hablar del pasado o de lo "mal" que estamos?

La respuesta radica en la mente subconsciente. Estamos tan acostumbradas a contar la misma historia que, sin darnos cuenta, nos aferramos a esos pensamientos porque forman parte de nuestra identidad. Y mientras sigamos enfocándonos en lo negativo, nuestro cuerpo y emociones responderán de la misma forma. Las palabras son poderosas: si siempre nos decimos que todo está mal, ¿cómo vamos a empezar a ver las cosas de manera diferente?

La ciencia y la sabiduría ancestral coinciden en algo: los pensamientos negativos generan un impacto significativo en nuestro cuerpo al activar el eje hipotalámico-pituitario-adrenal, lo que libera cortisol y nos mantiene en un estado de alerta constante. Con el tiempo, esto puede causar problemas en nuestro sistema nervioso, como ansiedad, insomnio y un sistema inmunológico debilitado. Sin embargo, estudios muestran que al cambiar nuestro lenguaje y adoptar pensamientos más positivos, podemos revertir estos efectos, mejorando nuestra salud física y emocional​ (BrainFacts)​(BRM Institute)​(American Psychological Association).

¿Cómo comenzar a transformar esos pensamientos?

  1. Tomá conciencia de tu diálogo interno
    El primer paso es darte cuenta de lo que te decís a vos misma. Durante el día, hacé una pausa de vez en cuando y pregúntate: "¿Qué pensamientos están fluyendo en este momento?". Si descubrís que estás atrapada en un patrón negativo, no te juzgues. Solo observá.

  2. Hacé un cambio de lenguaje consciente
    Cambiar cómo nos hablamos puede ser difícil al principio, pero es fundamental. En lugar de decir "todo es tan difícil", probá con "esto es un reto, pero puedo superarlo". Este pequeño ajuste tiene un impacto enorme en cómo te sentís.

    Además, cuando te enfrentes a un día estresante en el trabajo o con la familia, en lugar de pensar "nunca voy a poder con todo esto", tratá de cambiarlo por "hoy es un día exigente, pero estoy haciendo lo mejor que puedo". Con el tiempo, vas a notar cómo tu percepción cambia.

  3. El poder de la gratitud
    La gratitud es una herramienta poderosa para cambiar el enfoque mental. Cuando comenzamos a enfocarnos en lo que va bien en lugar de en lo que va mal, nuestro cuerpo también responde con más calma y bienestar. Cada noche, antes de dormir, escribí o pensá en tres cosas por las que estés agradecida, por más pequeñas que sean.

  4. Rompé el ciclo del pasado
    Vivir en el pasado nos ancla a emociones y pensamientos que ya no nos sirven. Si te descubrís reviviendo una situación pasada que te causó dolor, tratá de recordarte que el pasado ya no puede cambiarse, pero sí podés decidir cómo te va a afectar en el presente.
    Si notás que seguís dándole vueltas a una discusión que tuviste hace semanas con una amiga, pregúntate: "¿Qué puedo aprender de esto?" y luego decidí soltarlo. Respirá profundamente y enfocá tu mente en el presente.

  5. Prácticas de meditación y yoga
    A través de la práctica, no solo entrenamos nuestra mente para ser más conscientes de nuestros pensamientos, sino que también trabajamos en liberar la tensión emocional acumulada en el cuerpo.

    La meditación te ayuda a observar tus pensamientos sin reaccionar a ellos, mientras que el yoga te enseña a escuchar lo que tu cuerpo necesita. Ambas prácticas ofrecen una conexión más profunda entre lo que pensamos, sentimos y cómo vivimos en el mundo.

El impacto en tu cuerpo y emociones

Cada vez que elegimos palabras más amables y pensamientos más constructivos, nuestro cuerpo lo siente. La ciencia muestra que los pensamientos positivos ayudan a reducir los niveles de cortisol (la hormona del estrés) y promueven una mejor salud emocional y física. Así que, si todo el tiempo estás diciendo lo mal que estás, pregúntate: ¿Cómo podría ser diferente si decidieras hablarte con más compasión y confianza?

Las palabras que nos decimos no solo reflejan nuestra realidad, ¡también la crean! Y tenés todo el derecho de vivir una vida más plena, más tranquila y con más propósito.

Te invito a que pruebes estas pequeñas prácticas diarias y experimentes por vos misma cómo la transformación mental y emocional puede tener un efecto profundo en tu vida.

Comenzá hoy mismo. Tu mente y tu cuerpo te lo van a agradecer.

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